jueves, 15 de noviembre de 2007

"LA HISTORIA"; "SER Y TENER"

LA HISTORIA DE LA PELÍCULA.

En un pequeño pueblo perdido entre las montañas francesas, donde el frío en invierno acecha peligroso y el trabajo para vivir es duro, nos encontramos con una pequeña escuela, donde todos los niños y niñas de las cercanías acudían a ella cada día, algunos eran recogidos por un vehículo que iba a por cada uno cada mañana, otros llegaban a la escuela a pie.

Cada día los niños y niñas de aquel lugar pasaban gran parte del día en la escuela, llegaban muy temprano para pasar el día aprendiendo y conviviendo con sus compañeros y profesor y a la llegada de la tarde volvían a sus casas, allí se encontraban entonces con un duro trabajo diario, muchos de ellos tenían que ayudar en casa a cuidar el ganado, ordeñar las vacas…unas labores duras para dar fin a un día en el que había que aprovechar hasta el último rayo de luz, tras este duro trabajo, los chicos tenían que hacer la tarea del colegio, para ello, siempre recibían la ayuda de sus padres o hermanos, que no con la tranquilidad que había el la escuela, pero siempre con la mejor intención posible.

Poco a poco en aquellas montañas todos los días se hacían iguales, la escuela a la que acudían era un edificio bastante antiguo, con un jardín grande y bonito, del que en invierno debido a las grandes nevadas que allí se sucedían no podían disfrutar de él, lo que sí ocurría a la llegada del buen tiempo.

A la escuela iban todos los chicos y chicas de las cercanías, los había de 4 años, de 6 años, hasta de 10 años, todos estaban en la misma escuela, todos se reunían cada mañana en torno a unas mesas en la misma habitación, adecuada para dar respuesta a las necesidades que cada uno de ellos tenía.

La escuela tenía un único profesor trabajando con todos los alumnos, era una persona con bastante experiencia en la enseñanza, un hombre cordial, de mirada agradable, tranquila, que enseñaba a sus alumnos y alumnas a escuchar igual que a sentirse escuchados, les enseñaba a respetar y a ser respetados.

El profesor, que vivía dentro de la escuela, hizo del aula un lugar acogedor, donde el contacto con la naturaleza y los animales era muy próximo, en la clase tenían tortugas, la decoración era muy propicia para lo que allí acontecía cada día y hacía que los niños se sintieran bien en su lugar de trabajo, donde iban a pasar más horas que en casa.

El profesor les enseñaba con paciencia, cada uno tenía su momento en clase, sin preferencias y con mucha paciencia, donde cada uno tenía el nivel que necesitaba para su edad y donde disfrutaban de la libertad de expresión siempre desde el respeto, el maestro utilizaba con los niños y niñas formas de aprendizajes flexibles, significativas para ellos, de esta forma les facilitaba el trabajo y además hacía que les resultara más interesante y no aburrieran.

A lo largo del curso y como es normal, surgieron conflictos entre los chicos, donde el maestro en todo momento intervenía desde el dialogo, desde una postura pacífica y haciéndoles reflexionar sobre lo que habían hecho.

Los padres de los alumnos y alumnas fueron teniendo su momento de visita con el maestro para ir tratando el estado de cada uno de sus hijos, y se fueran interesando por la situación que ellos vivían en el colegio.
Conforme el curso fue trascurriendo fueron muchas las cosas que los niños, niñas y el profesor hicieron en el colegio, celebraban los cumpleaños allí, salieron de excursión…

Al dar fin al curso escolar, el profesor se dispuso a hablar con los alumnos y alumnas más mayores, los que ya al año siguiente tendrían que cambiar de colegio, aquellos se iban a enfrentar a una nueva situación en la que se podrían encontrar perdidos, para ello el profesor les contó la situación académica que tenían cada uno a modo de evaluación y les animó y aconsejó para el próximo año en el otro colegio.

El profesor siempre mantuvo con sus alumnos y alumnas una relación muy personal, interesándose en todo momento de las situaciones familiares que cada uno tenía y a partir de ahí, actuar dependiendo de las circunstancias, sabiendo que muchos de ellos tenían que trabajar en labores de adultos al salir de allí o que tenían a sus padres enfermos, era una situaciones duras; de alguna forma, el curso trascurrió sin problema y otro año más se había pasado, un año en el que los chicos habían aprendido, jugado, reído, enfadado y respetado, un año que volvería con el próximo curso escolar.

1 comentario:

María Dolores Díaz Noguera dijo...

La entrada es correcta. La elección de la ficha técnica adecuada.